La fotografía y el color

Históricamente, la percepción del color ha estado siempre relacionada con la pintura y la imagen monocroma con la fotografía. Al llegar la fotografía en color esto fue cambiando progresivamente y nos tuvimos que ir adaptando a la nueva forma de captar imágenes. Los colores empezaron a formar parte del mensaje visual de las fotografías y había que ser muy cuidadoso a la hora de incluirlos en la escena. Según los colores predominantes en la fotografía tomada, el mensaje lanzado al espectador cambia radicalmente.

La llegada de la fotografía digital cambió radicalmente el concepto que teníamos de la edición de imágenes. Con las herramientas digitales disponibles hoy en día para elegir y gestionar el color, es muy importante cambiar los conceptos y argumentos sobre la manipulación del color a lo largo de la historia. En la actualidad, los fotógrafos tenemos que adentrarnos en este mundo y aprovechar las grandes posibilidades de creación que tenemos a nuestro alcance.

El color en la fotografía

Es muy útil conocer el círculo cromático y el sistema RGB. El círculo cromático es una forma de visualizar los colores puros y cuenta con una larga historia que se remonta hasta la época de Isaac Newton, pero, ¿por qué muchos fotógrafos nunca lo han tenido en cuenta? Dicho círculo es muy conocido por los usuarios de PhotoShop, además está presente en muchas cámaras digitales, ya que tanto cuando ajustamos el tono o el balance de blancos, las unidades se expresan en grados, es decir, se usan los 360º del círculo cromático.

El sistema RGB es mucho más conocido, estas siglas son de uso común y hacen referencia a un método de comprensión digital utilizado en imágenes que se consigue partiendo de los tres colores primarios (Red, Green, Blue). La ventaja de este método comparado con el antiguo “tripack” utilizado en película es que podemos separar digitalmente las tres capas de color y trabajar con ellas por separado.

Por eso, tenemos que volver a plantearnos el color desde el punto de vista del fotógrafo. Tenemos que considerar de forma diferente el impacto visual de cada color, la fuerza visual del rojo, la luminosidad del amarillo o la frialdad del azul no pueden ser tratadas de la misma manera.

Colores en la fotografía
Cada color tiene un efecto psicológico diferente y genera una reacción diferente en el espectador. El verde, por ejemplo tiene connotaciones positivas –vegetación, primavera, exuberancia, crecimiento e incluso esperanza-, mientras que el rojo suele ser un color de advertencia.

Es muy importante entender el simbolismo de los colores para sacar más partido de ellos. Así haremos fotografías más llamativas y podremos decidir como afrontar posteriormente su procesado.

La crisis del sector fotográfico

Los fabricantes de equipos fotográficos están experimentando grandes caídas en sus ventas. Con el paso del tiempo esta caída se ha ido incrementando progresivamente y se puede apreciar en ferias fotográficas como Photokina (la última que queda), que edición tras edición ha ido menguando en tamaño y perdiendo importancia. Cada vez más pabellones cerrados, bares y restaurantes que antaño rozaban el lleno absoluto, ahora muestran sus mesas vacías. Las ferias de fotografía al final se están convirtiendo en parte de otras más grandes dedicadas a la tecnología en general.

Marcas fotográficas

Las grandes marcas son muy reticentes a cambiar su modelo de negocio y esto se debe a que la fotografía es una porción muy pequeña dentro de su negocio global.

Canon es un gigante que no sólo se dedica a la fotografía, su punto fuerte es el cine, el video y su área de medicina.

Para Fujifilm y Olympus la fotografía es sólo una cuarta parte de su negocio, ya que estas empresas están enfocadas principalmente en el área de investigación medica.

La gente de Sony hace de todo y la división de fotografía es una parte minúscula dentro de su gran negocio tecnológico.

Fujifilm

Una prueba de esto es Fujifilm, todos creemos que el punto fuerte en el negocio fotográfico de esta marca es el desarrollo de los equipos de la serie X, nada más lejos de la realidad, la división más rentable de Fujifilm es la que se dedica a sus cámaras instantáneas. Algo que parecía muerto y que nadie sabe porqué, ha pegado un boom en el mundo de la fabricación fotográfica, tal es la magnitud de esta moda que hasta Leica ha sacado una cámara instantánea con formato cuadrado y que además utiliza papel Fujifilm. Estas cámaras son tendencia y dan mucho dinero porque además de la compra del producto existe el gasto en el “consumible”, un concepto que en la era digital había desaparecido.

Las cámaras de Lomography son el ejemplo de un negocio absurdamente perfecto en fotografía. Los fotógrafos discutiendo de ruido en las imágenes, ISOs y enfoques lentos, mientras esta empresa vende miles de cámaras a 200 euros, construidas en plástico y que hacen fotos de bajísima calidad y con efectos extraños. Y lo mejor es que sus usuarios están supercontentos y son una tendencia de moda.

Camara lomo

Los inversores sólo entienden de números y si estos son de color rojo no aguantarán mucho en poner el grito en el cielo. Si tienen que sacrificar el desarrollo de cámaras réflex o cámaras sin espejo Series X para dedicarse a fabricar papel y cámaras instantáneas, no dudarán en hacerlo.

La mirada del fotógrafo

Es muy común creer que no hay una mejor forma de representar la realidad que con una fotografía, pero esto no es del todo correcto. En realidad, la fotografía sólo muestra una parte de la realidad.

La fotografía transforma nuestro mundo tridimensional en una imagen bidimensional. Además los colores son filtrados por la película fotográfica o por el sensor digital obteniendo tonos diferentes a los reales, y si hablamos de fotografía en blanco y negro la transformación de la realidad es todavía mayor.

Existe una gran diferencia entre lo que nuestro ojo ve y lo que capta la cámara de fotos. Cuando miramos un objeto, las ondas luminosas reflejadas en él, inciden en la retina y esa información se traslada al cerebro que interpreta esos datos recibidos. Además los demás sentidos nos hacen componer una escena total, con sonidos, olores, sensaciones corporales y sentimientos.

mirada del fotógrafo

En cambio la fotografía es una representación fiel sólo de los elementos visuales de la realidad. No nos permite captar los olores, ni los ruidos del momento fotografiado. Si fotografiamos una flor, obtendremos una imagen fiel de ella, pero no podremos apreciar su aroma ni sentir su textura. La fotografía captura todo lo que entra en el ángulo visual del objetivo y no distingue entre lo que es interesante y lo que no lo es.

La tarea del fotógrafo es evidenciar lo que es realmente interesante de la imagen, intentando hacer una especie de limpieza general, eliminando la presencia de objetos o cosas que distraigan la atención y, en segundo lugar, debe intentar complementar la imagen con los elementos que en cambio amplifiquen la consistencia y el sentido del sujeto mismo.

Un medio expresivo.

La fotografía es un medio expresivo, un medio para comunicar. El fotógrafo intenta con sus imágenes comunicar y lograr transmitir un concepto, una idea o una sensación. Por eso hay que tener presente las diferencias que existen entre visión humana y toma fotográfica, de manera que no caigamos equivocadamente en la creencia de que la foto realizada no se adecua a la realidad.

mirada del fotógrafo

La visión de la cámara de fotos.

La cámara de fotos intenta simular la función del ojo humano, pero su funcionamiento es totalmente diferente. Mientras el ojo tiene la capacidad de enfocar planos bastantes distintos gracias a su adaptabilidad natural, los objetivos de la cámara tienen un solo punto de enfoque perfecto, pero que permiten infinitas posibilidades de desenfoque. En el ojo humano el ángulo de visión siempre es fijo, mientras que en fotografía es variable dependiendo del objetivo utilizado y así permitiendo diferentes posibilidades expresivas. Por eso, se necesita un entrenamiento para comprender como ve la cámara fotográfica y acostumbrarse a imaginar la foto que estamos sacando considerando los distintos aspectos, tales como la composición gráfica, la luminosidad y el color.

Aprender a ver fotográficamente.

Por eso es necesario aprender a mirar de forma fotográfica, acostumbrándose a la falta de profundidad de la visión monocular cerrando un ojo, aprendiendo a considerar las cosas como un conjunto de superficies y bordes, de líneas y colores. Normalmente los seres humanos estamos condicionados en nuestro proceso visual por la memoria: se “ve” la nieve blanca también por la noche, porque se sabe que la nieve lo es, pero el hecho es que al modificar las condiciones de luz también se cambian las percepciones de los colores. El fotógrafo es capaz de ver las cosas como finalmente quedarán en la cámara de fotos, prescindiendo de los datos de la memoria, y del resto de los elementos que participan en la percepción visual.

la mirada del fotógrafo

Desvincularse del contexto.

La fotografía no sólo supone una ruptura en el plano espacial, sino también en el temporal y sensorial. Cuando se dispara es necesario considerar que esa imagen volverá a ser vista en condiciones externas totalmente distintas: ya no estará el mar, con esa luz y ese perfume, sino que tendremos la sensación visual que proporcione el fragmento de la realidad elegido por el fotógrafo. Tampoco se tendrá el contexto temporal. De hecho, la fotografía propondrá nuevamente un instante en el tiempo, separando del flujo de eventos, en el que estaba involucrado.

Ante una misma realidad habrá muchas interpretaciones de ella. Por eso como fotógrafos debemos conocer las reglas del juego. Estas reglas se basan en el conocimiento de las técnicas básicas que sustraerán la fotografía y de las peculiaridades que la diferencian de la visión humana normal. Si no se dispone de estas coordenadas esenciales, se corre el riesgo de no conseguir el efecto deseado y finalmente acabar desanimándose.

Contando historias con imágenes

Al ser humano le encantan las historias y esto ha sido utilizado durante décadas por los expertos en publicidad para intentar vendernos algo. Las buenas historias transmiten sentimientos y es esto lo que engancha al posible consumidor. Si eres fotógrafo social puedes aprovecharte de esto ya que, en este nicho de mercado y más aún en la fotografía de bodas lo que se hace realmente es contar historias, pero con imágenes.

Todos nos acordamos de un anuncio donde una persona conduciendo un coche saca la mano por la ventana mientras disfruta del momento que está viviendo. El eslogan del anuncio es, “¿Te gusta conducir?. Con esta frase a todos nos viene a la cabeza la marca del coche. Lo que te están vendiendo es la experiencia de conducir esa marca y no un coche en concreto. Este es tu objetivo, que la gente te contrate por lo que sienten cuando te compran y no por el producto que les vendes.

Si piensas que estas vendiendo fotos, estas muy equivocado, lo que estas haciendo en realidad es vender experiencias y emociones relacionadas con ellas. Si consigues contar buenas historias con tus fotos, crearás vínculos emocionales con el consumidor y de este modo te buscarán para que cuentes las suyas.

Contar historias con imágenes

No hay historias malas, sino malos contadores de historias. El fotógrafo ante lo que está viendo, elige el encuadre, la luz y el enfoque, es decir, se encarga de enmarcar la realidad a su gusto. Con esta acción, el fotógrafo está dotando de narrativa a sus imágenes ya que quiere contar una historia a partir de un encuadre, incluyendo una acción y unos elementos que ayudan al espectador a ver lo que estaba ocurriendo en ese momento.

Pero, ¿Cómo lo hago?

Da igual el tipo de fotografía social que tengamos que hacer, ya sea una boda, preboda o sesión de retrato, es muy importante que los elementos, el lugar donde vamos a realizar las fotos y los sujetos a fotografiar sean utilizados de manera consciente por nosotros para darle sentido a nuestro reportaje.

Por eso es tan importante nuestra mirada, la cual debe ir más allá de los novios o de los invitados, e intentar incluir todos los detalles que los rodean para construir una imagen con una narrativa visual potente, o lo que es lo mismo, que las fotografías hablen.

Contando historias

En las bodas actuales hay multitud de objetos que podemos utilizar para conseguir unas imágenes más llamativas y que cuenten mejor como fue ese gran día, ya sea el coche nupcial estilo vintage, bicicletas antiguas, cartelitos de madera, textos escritos, la decoración de las mesas, las invitaciones, la iluminación con farolillos, y así un sinfín de elementos que nos ayuden a ambientar todas nuestras imágenes.

No hay que limitarse a perseguir a los novios durante la boda, sino que, tendremos en cuenta todos los detalles que los rodean y de esta forma, a la hora de maquetar el álbum o publicar un post en tu blog, te serán de gran ayuda para contar la historia de ese día.

El equipo del fotógrafo social

El equipo necesario para realizar fotografía social puede variar dependiendo de la forma de trabajar y del estilo particular de cada fotógrafo. Hay profesionales que usan objetivos zoom y otros se decantan por las ópticas fijas de gran luminosidad.

Existen muchas ideas equivocadas a la hora de adquirir cámaras, objetivos y demás complementos para trabajar. La mayoría de la gente se gasta una gran cantidad de dinero para comprar mucho equipo y de la mejor calidad, cuando esto no es realmente necesario.

Todos hemos comprado gran cantidad de objetivos y utensilios cuando empezábamos a hacer fotos, luego con el paso del tiempo y con la experiencia nos damos cuenta que lo más importante para hacer una buena foto es nuestro ojo fotográfico.

El equipo para fotografia social

En el mundo de la fotografía social existe un mito de cara a los clientes, el cual consiste en aparentar ser mejor fotógrafo por llevar una cámara muy grande y un objetivo muy largo, esto es absurdo, porque lo que realmente importa al final es la calidad del trabajo entregado. Lo que tienes que intentar es a usar un equipo lo más ligero posible y que te dé resultados de calidad. A la larga tu espalda y tu bolsillo te lo agradecerán enormemente.

Yo soy usuario de cámaras réflex de tamaño medio con sensor full-trame y de ópticas fijas. En concreto mi equipo se compone de 2 cuerpos Nikon D610, en los cuales llevo montadas ópticas fijas. En uno de ellos, siempre llevo un 35mm f/1.8, que bajo mi punto de vista, es el objetivo ideal para hacer fotografía de eventos, y en el otro cuerpo, un 85mm f/1.8. Además tengo un flash Nikon SB-700 que prácticamente no uso, aunque siempre es bueno llevarlo por lo que pueda pasar. Con este equipo se puede realizar cualquier trabajo de fotografía social y obtener un resultado perfecto.

Cada vez los profesionales intentamos llevar menos equipo y además que este sea más ligero. Por eso se están poniendo muy de moda últimamente las cámaras sin espejo de gama alta. Estas consiguen unas imágenes increíbles, pero por el momento, no son muy prácticas para el trabajo en bodas porque que el enfoque y la duración de las baterías hace que su uso sea inviable. Aunque en un futuro no muy lejano creo que serán una gran opción para la fotografía social.

Equipo fotografía social

Evita sorpresas desagradables.

A mí personalmente me gusta ir preparado cuando hago un trabajo fotográfico. Aunque confíes 100% en tu equipo, nunca se sabe que puede pasar y hay que tener una serie de precauciones para no llevarnos sorpresas desagradables.

  • Lo principal es llevar dos cámaras, además de estar respaldado por un segundo cuerpo por si uno deja de funcionar, en mi caso al trabajar con ópticas fijas te evitas un tiempo precioso de cambio de lentes y así no te pierdes ningún momento especial.
  • Baterías y pilas de repuesto. No puedes fallar porque tu cámara se quede sin bateria o tu flash haya gastado las pilas, hay que tener siempre de repuesto.
  • También suelo llevar un paquete de chicles y una botella de agua, aunque esto es por gustos personales.
  • Si vas a hacer una boda es conveniente llevar una muda de recambio en el coche, nunca sabes que sorpresas te va a deparar el día, a lo mejor acabas dentro de la piscina.