El color de la luz

Para cualquier tipo de fotógrafo, existe una cosa que imprescindible para realizar su trabajo, me refiero a la luz. La luz es ante todo lo que nos permite ver la realidad, con sus colores y con las formas de las cosas, es uno de los elementos imprescindibles de la vida humana y, por ello, desde siempre ha sido fuente de significaciones simbólicas: las tinieblas se asocian al mal, la oscuridad es el lugar del miedo, mientras que la luz sugiere conocimiento, la paz y la serenidad.

Esto deriva del hecho de si no hubiera luz no podríamos ver nada. Gracias a las ondas luminosas, cuya naturaleza es todavía sujeto de estudio abierto de la física, podemos percibir la realidad a nuestro alrededor. De hecho, los colores no son más que el resultado del reflejo de la luz sobre los objetos: todo cuerpo retiene unas ondas luminosas y refleja las demás. Las distintas longitudes de onda reflejadas impactan sobre la retina, que se encuentra en el interior del ojo y transmite a través del nervio óptico la información al cerebro, que interpreta cada impulso específico como color.

Colores

Los objetos que reflejan todas las longitudes de onda nos parecen blancos, mientras que los que las absorben todas resultan negros. Se dice que un objeto tiene un determinado color cuando, iluminado por una luz considerada blanca genera en el observador una “percepción cromática”.

Las gradaciones cromáticas

No sólo las cosas son de colores, sino que la luz misma también puede tener gradaciones cromáticas: cualquier luz que contenga todas las radiaciones monocromáticas se percibe como coloreada, mientras que la luz solar lleva en sí misma todas las longitudes de onda en una proporción tal que nos aparece como blanca. Haciendo pasar la luz por un prisma de vidrio se obtiene la descomposición de la luz en todas sus longitudes de onda, del rojo oscuro al morado oscuro, y si hacemos pasar estos rayos por otro prisma, el rayo se recompone y aparece de nuevo blanco.

La gama de las ondas electromagnéticas es más amplia que la que el ojo es capaz de percibir: de hecho, nosotros, los seres humanos, no somos capaces de percibir el ultravioleta y el infrarrojo, que también se encuentran en los rayos solares.

Saturación y luminosidad

Es la luz que determina la percepción de los colores y también sus características, o sea la pureza y la luminosidad.

La saturación puede definirse como la sensación percibida del grado de concentración de la tinta respecto al contenido del blanco. Un ejemplo que puede clarificar esta definición lo tenemos confrontando colores: rojo y rosa. Partiendo de la misma tinta, se obtiene uno u otro dependiendo de la cantidad de blanco mezclado en la tinta. En el rojo la componente cromática predomina sobre el blanco y en el rosa ocurre lo contrario. Podemos decir que el rojo es más puro (o más saturado) que el rosa.

bosque de colores

Por lo general podemos afirmar que la pureza varía desde valores cercanos al 0% en el caso de tintas de tonos pastel, casi blancas, hasta el 100%, pureza máxima de la tinta cromática.

Luminosidad (o brillo) es el atributo con el que se indica la distinta “intensidad” de una luz. Esta corresponde a la sensación de un color que va desde el muy oscura (ejemplo: el morado) al muy brillante (ejemplo: amarillo).

El efecto psicológico del color

Existe además un efecto propiamente psicológico del color. El ojo humano en cuanto a tal no tiene capacidad de interpretación, sino que registra simplemente una señal de longitud de onda que transmitirá al cerebro. El siguiente paso será el de la codificación o de la interpretación. No es la película de una cámara fotográfica ni el sistema óptico humano el que proporciona un contenido o elabora una sensación psicológica; por ejemplo, interpretar como alegre una escena de tonos muy luminosos o como melancólica una escena de colores oscuros. Se trata de operaciones cerebrales y emotivas, que dependen exclusivamente de la interpretación del que mira la realidad, como también del que toma una fotografía.

Es muy importante, y demasiado a menudo se desatiende, el hecho de que es el fotógrafo el que debe tener la capacidad de presentar los elementos de la realidad con una interpretación correcta y consciente, mientras que la película actúa puramente siguiendo procesos químicos. Un error de evaluación de la luz, puede representar una escena y sus colores de manera tan alterada que, en la imagen final, se obtenga una sensación no prevista en el momento del disparo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s