El Retrato Fotográfico

Como ya sabéis, soy fotógrafo social en Valencia y eso quiere decir que me dedico a hacer retratos a personas. Como apasionado de esta temática me he decidido ha escribir un post sobre el retrato fotográfico. Pero, antes de empezar os quiero avisar que este tipo de fotografía es muy adictiva y si os pica el gusanillo, no podréis salir nunca de este mundo. ¡Avisados estáis!.

El retrato es una de las temáticas más recurrentes en fotografía. Esto no quiere decir que sea la más sencilla de realizar, ya que conseguir un buen retrato no es una tarea fácil. El objetivo final de este tipo de fotografías es mostrar las cualidades físicas y morales de las personas que aparecen en ellas. Para conseguir un buen retrato es muy importante que exista una “conexión” entre el fotógrafo y el modelo, solo de esta manera podremos capturar el alma del retratado.

Fotografo social Valencia Tomas Martinez Valencia

Su origen se encuentra ya en los inicios de la fotografía y principalmente se hacían a gente humilde que quería tener su propio retrato y no podían pagar a un pintor para que se lo hiciese. Al principio, los fotógrafos hacían posar en sus rudimentarios estudios a los modelos como si estuvieran pintando un cuadro. Con el tiempo y la evolución técnica de la fotografía esto fue cambiando, primero fotografiando a personas con sus utensilios de trabajo y más tarde saliendo al exterior, haciéndose en lugares públicos de interés o junto a monumentos famosos. Hoy en día, los retratos contemporáneos nada tienen que ver con aquellas primeras imágenes.

La enorme popularidad que ha adquirido el retrato durante todos estos años quizás se deba a la empatía que sentimos los seres humanos por nuestros semejantes y a la facilidad de tener personas a nuestro alcance para poder practicar con nuestra cámara. A mí personalmente lo que más me atrae de este tipo de fotografía es la capacidad que tiene de provocar emociones en el espectador. Hacer un retrato que nos conmueva es sumamente difícil y está al alcance de muy pocos, para ello tendremos que mirar dentro de esa persona y robarle un pedacito de alma.

Como ya he dicho, hacer un buen retrato no es tarea sencilla, pero existen una serie de reglas y consejos básicos que podemos aplicar a la hora de preparar la sesión fotográfica, de este modo será más fácil conseguir unos resultados más que aceptables. Antes de comenzar con nuestro trabajo tendremos que tener claro cuestiones como que tipo de iluminación que vamos a emplear, la composición, el fondo, la perspectiva o el encuadre, y dejaremos para el final lo de intentar reflejar la personalidad o los sentimientos del sujeto retratado. No deberemos empezar nunca una sesión de retrato sin conocer el carácter o el humor del individuo que tenemos delante de nuestra cámara. Si nos saltamos este paso, la fotografía que obtendremos no será más que una representación gráfica de un ser humano. Un buen retrato debe transmitir el estado de ánimo del sujeto en el momento del disparo y para ello es de suma importancia observar con anterioridad a la persona que se pretende retratar.

Fotografo social Valencia

La Luz

La luz es una de las partes más importantes en fotografía, así que ya os podéis imaginar la importancia que tiene saber iluminar y entender como funciona a la hora de hacer un retrato. Su conocimiento nos permite jugar con ella para obtener resultados diferentes. En los retratos, es muy importante iluminar correctamente para dar volumen y textura al rostro de nuestro modelo. La luz es un tema que daría para escribir libros y libros, aquí solamente voy a definir los 4 elementos que para mí son los más importantes a tener en cuenta a la hora de iluminar a un sujeto.

  • La luminosidad es la intensidad de la luz y su cantidad viene determinada en gran medida por la reflexión de ella en el sujeto. Esta puede variar en las diferentes partes de la escena.
 Es un parámetro a tener en cuenta para calcular la exposición y decidir la composición que vamos a realizar, ya que de esas diferentes intensidades decidiremos que zona encuadrar.
  • La calidad es una característica que nos indica el grado de dureza de la luz. Va desde dura a suave y afecta considerablemente a la apariencia de los objetos y las personas. La luz suave nos permite mostrar rostros de forma delicada, aclara las sombras y disimula las imperfecciones de la piel. Un ejemplo claro sería la luz de un día nublado o una la luz artificial muy difusa. La luz dura es muy impactante, nos ofrece luces y sombras de contraste intenso, no favorece al modelo pero da al resultado final mucha fuerza e impacto. El sol directo del mediodía o unos focos apuntando directamente a nuestro modelo serían dos claros casos de luz dura.
  • La tercera variable es la dirección de la luz. Se puede definir como el ángulo con el que incide la luz en un sujeto y nos permite mostrar formas y estructuras. Si iluminamos la cara de una persona frontalmente obtendremos un resultado “plano” y no podremos darle tridimensionalidad a nuestro retrato. Desplazando la luz hacia un lado del motivo realzaremos sus rasgos y el rostro se llenará de formas y texturas.
  • Por último hay que tener en cuenta la altura de la luz en relación con el modelo. Si colocamos nuestra luz a la altura del rostro de nuestro sujeto obtendremos un resultado bastante uniforme. Si elevamos la altura de nuestra fuente de iluminación aparecerán sombras bajo la nariz, las cejas y las mejillas. Si dicha elevación es muy grande, proyectará sombras profundas bajo todos los salientes. En cambio, cuando iluminamos un rostro se desde abajo, las sombras se forman hacia arriba de todos los salientes y tendremos un retrato con un aspecto siniestro.

Estos cuatro elementos que influyen en la iluminación de nuestros modelos son aplicables tanto con luz natural como artificial.

Tomás Martínez fotografía Valencia

La localización

La localización es una de las variables que influyen notablemente en el resultado final de nuestros retratos. Su elección deberá hacerse de forma que se entienda y comulgue con la modelo y la temática de la fotografía. Da igual que vayamos a realizar una sesión de retrato en estudio o en exterior, siempre tendremos que tener planificado lo que queremos hacer para evitar imprevistos no deseados. El escenario y los complementos que vayamos a usar nos tendrán que permitir posibilidades compositivas para ordenar los elementos con una cierta calidad. Si en la localización elegida hay bancos o piedras donde el modelo pueda sentarse los aprovecharemos e integraremos en la imagen, además no permitirán al sujeto realizar un amplio abanico de poses.

Una vez tengamos clara la localización deberemos elegir el fondo y para ello tendremos en cuenta lo que queremos transmitir con nuestro retrato. El fondo puede ser sencillo o muy elaborado pero siempre deberá pasar desapercibido para que no quite protagonismo al sujeto fotografiado.

Por último, podemos agregar elementos o atrezzo a la escena y así poder jugar con ellos a la hora de componer. Por ejemplo, una planta de interior o un mueble antiguo correctamente ubicado, puede agregar variedad al retrato. Los complementos también se pueden emplear para facilitar información acerca de la persona fotografiada, tales como elementos que corresponden a su actividad o profesión.

Fotografía de moda en Valencia

El Modelo

Lo parte más importante es el modelo o sujeto que vamos a retratar, ya que sin él no habría retrato. Al principio podemos practicar con algún familiar o amigo que no pueda rechazar nuestra oferta porque te aprecian mucho, más tarde podemos animarnos con algún modelo principiante que quiera también practicar y que las fotos que le hagamos le vengan de lujo para confeccionar su “book”. Si osngusta más la temática callejera es interesante que practiquéis el arte del robado. Y si todas estas opciones te fallan siempre podéis probar con el autorretrato (selfie), así no discutiréis con nadie.

En los retratos siempre hay dos partes involucradas, si una de las dos no colabora el retrato no será posible. Hablar con el modelo y contarle lo que queréis hacer, que se note que lo tenéis todo claro, esto le dará confianza. Nosotros, como fotógrafos somos unos privilegiados, ya que en ese momento tenemos la misión de capturar el alma de esa persona. Normalmente el sujeto que vamos a fotografiar, a no ser que sea modelo profesional nos dirá que sale poco favorecido en las fotos, nuestro trabajo es darle seguridad de que eso no es así y que al final tendrá unas fotos preciosas para enseñar a sus amigos y familiares. Esto suele ocurrir porque el retratado no se reconoce en las imágenes ya que todos tenemos una percepción distinta a la real de nosotros mismos.

Como norma general el sujeto que vamos a fotografiar no se moverá con naturalidad y se pondrá nervioso ante la cámara. Tenemos que conseguir que se relaje y dirigirlo para que el resultado final sea el deseado. Tened en cuenta que si nuestro modelo no se encuentra cómodo, su lenguaje corporal no será el adecuado y no podremos retratarlo con naturalidad. Existen algunos fotógrafos que poseen el don de descubrir cómo es una persona con sólo mirarla a través del objetivo, sin cruzar una sola palabra con ella, pero eso no es la norma general. Así que es muy importante hablar con nuestro modelo, averigua lo que le gusta y lo que no, de qué presume, que esconde o en qué sueña, así os será más fácil saber que queréis contar con tu retrato.

Cuando el modelo esté preparado centraros en su mirada, dicen que los ojos son el espejo del alma. Nuestra misión es capturar su alma, así que procuraremos sacar los ojos perfectamente enfocados.

Sesión de fotografía infantil en parque de cabecera

La Composición

Crear una buena composición en el retrato nos permitirá aumentar la vitalidad de la imagen, debemos intentar que la vista del observador no se dirija al centro de la imagen. La cabeza del retratado no deberá estar colocada en el centro de la imagen, podemos encuadrar el rostro de nuestro modelo ligeramente descentrado y equilibrarlo con otro elemento, como las manos, algún motivo del fondo o incluso la línea de los hombros. Si queremos situar a la persona en el centro la podemos enmarcar utilizando elementos de la escena, como el color, objetos o algún tipo de iluminación especial.

Nos toca hacer la composición del retrato, primero hay que decidir si lo que queremos hacer es un primer plano o no. En ambos casos nuestro sujeto es el protagonista, por ello deberá ocupar gran parte de la imagen y como norma general el encuadre deberá ser vertical. Si os decidís por un retrato de rostro, el objetivo ideal para mi gusto es un 85mm, con esta distancia focal evitaremos las distorsiones en el rostro y todas las facciones de la cara tendrán las proporciones correctas.

Si por el contrario, lo que vais a hacer es un retrato de grupo tendrás que elegir un encuadre horizontal y colocar a las personas a diferentes alturas, para ello te puedes ayudar de escalones, sillas o cajas. Las diferentes personas que forman el grupo pueden posar de pie, arrodillados o sentados. El objetivo ideal para este tipo de retratos es el 28mm, con el conseguiremos una imagen bien proporcionada y nos proporcionará un generoso ángulo de cobertura.

Bueno, ya lo tenemos todo a punto y ahora viene la parte más difícil, el momento decisivo, el instante minuciosamente preparado en el que decides apretar el botón porque esa es la mirada que desnuda a tu modelo, porque en ese preciso instante nos muestra quién es en realidad. Así que aprietas el botón y capturas su alma.

Espero que te haya gustado este artículo, si es así compártelo para que pueda ayudar a más gente, muchas gracias. Y a vosotros, ¿os gusta el retrato fotográfico?, a mi me encanta.

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