El acuerdo entre el fotógrafo y modelo

Cuando pensamos en posar para un retrato lo que nos suele venir a la cabeza es el retratado, sentado e iluminado, mirando al fotógrafo social. Una especie de declaración en la que el sujeto dice “Este soy yo y éste es el aspecto que tengo”. Este tipo de imágenes deliberadas se apoya en una larga tradición que se remonta a los primeros retratos pintados, sin duda los fotógrafos sociales son los herederos de aquellos pintores clásicos.

Tras estos retratos existe un acuerdo entre el modelo y el fotógrafo. Existen otros caminos menos formales y más flexibles para obtener el mismo resultado, pero en el caso de los retratos planificados con sesión de posado tiene que haber un pacto entre las dos partes para que todo el mundo quede satisfecho. El retratado, como consecuencia del acuerdo con el fotógrafo, es cómplice de la situación, pero no tiene por qué mostrarse complaciente. Por supuesto, también puede ocurrir que un cliente nos contrate y nos pague para hacerle lo que él considere una “buena” fotografía.
Fotografia social en Valencia
En esta situación, “semejanza” será casi siempre lo que se nos pedirá que obtengamos: uno de los objetivos principales de ese tipo de retrato consiste en que se “parezca” a la persona retratada. Los problemas surgen cuando llega el momento de precisar quién decide si la fotografía se parece o no al modelo. El retratado siempre busca un resultado positivo: quiere verse lo mejor posible. Y cada persona tiene una percepción particular de sí misma y de lo que significa “verse bien”. Cada retrato tendrá un objetivo final, por ejemplo, para el informe de resultados anual de una gran empresa, el director querrá dar una imagen seria, enérgica y capaz. Un actor querrá parecer perfecto para el papel que pretenda conseguir y un político intentará dar una imagen de persona de confianza y capaz para conseguir el mayor número de votantes.

El fotógrafo social  siempre es el más indicado para dirigir al retratado y tomar las riendas de la sesión para conseguir el efecto deseado. El fotógrafo conoce las técnicas y además tiene un punto de vista más objetivo. A veces, el fotógrafo busca dar un toque más personal y quiere  mostrar a la persona retratada en relación a algo importante que tenga mucha relevancia social en ese momento. Además, la mayoría de los fotógrafos disfrutamos ejercitando nuestra imaginación visual; nos gusta crear imágenes interesantes, originales y agradables a la vista.

Fotografia social retrato valencia

En cualquier caso, este tipo de retrato requiere un acuerdo previo, ya sea unos minutos o días antes de la sesión, en forma de contrato redactado y firmado por ambas partes. Y es el fotógrafo quien tiene que conseguir el pacto que mejor le garantice una imagen final satisfactoria. Él es quien manda y su habilidad para tratar a las personas será crucial.

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El ramo de novia

Uno de los elementos más significativos en las bodas siempre ha sido el ramo de la novia. Es un complemento esencial lleno de simbolismo y la novia debe ser muy cuidadosa en su elección. Las flores siempre han estado presentes todo tipo de celebraciones ya que poseen un simbolismo muy especial. Hoy en día, el ramo de novia solamente representa un complemento estético pero en la antigüedad según las flores que lo formaban tenía un significado u otro, además permitía mandar mensajes secretos entre los novios o amantes.

La evolución de los ramos de novia a lo largo de la historia ha pasado por distintos momentos. La historia nos cuenta que ya en el antiguo Egipto, se utilizaban ramos realizados con hierbas aromáticas con los que se intentaba alejar los malos espíritus. Además, estas hierbas al acabar la ceremonia eran ingeridas por los novios ya que existía la creencia de que tenían efectos afrodisiacos.

El ramo fotografia de boda en valencia

Con el paso del tiempo las hierbas aromáticas fueron sustituidas por distintos tipos de flores, por ejemplo la flor de azahar, que fue muy utilizada en la Edad Media para enmascarar el olor de las personas después de pasar un invierno sin bañarse mucho.

En Europa la moda de llevar una ramo de novia no llegó hasta principios del siglo XIX. En aquella época era conocido como “Biedemeier” y tenía una forma circular muy definida, donde las flores eran colocadas en círculos concéntricos por tipos o colores.

En Europa se respiraba aires de grandeza y las familias poderosas pusieron de moda el uso de ramos grandiosos para dejar claro el nivel social de los novios. En esta época surgió también la idea de adornar las iglesias con ramos de flores y también los invitados de la boda lucían flores en distintas partes del cuerpo.

A principios del siglo XX llega la gran crisis mundial, y con ella el fin de la ostentación. Por lo que desaparecen esos grandes ramos y se empiezan a utilizar ramos más sencillos y menos espectaculares. A esta tendencia se le denomina “liberty” y es la que se mantiene hoy en día.

Fotografia de boda el ramo

Actualmente, el ramo de novia es uno de los complementos más importantes de toda novia, ya que en él se intenta reflejar su personalidad y gustos, por ello hay que dedicarle el tiempo necesario a la hora de elegirlo.

Durante la ceremonia es tradición el lanzamiento del ramo y este acto tiene su origen en la Francia del siglo XIV y deriva de la tradición de cortar la liga de la novia. Todos los hombres perseguían quitarle la liga, con el tiempo se optó por lanzarla, lo que posteriormente se reemplazó por el lanzamiento del ramo de novia.

En la actualidad, es la novia  la que decide entregar el ramo a alguien en particular, aunque sigue habiendo novias que siguen lanzando el ramo como acto gracioso, ya que la leyenda dice que la mujer que coja el ramo tendrá mucha suerte y será la próxima en casarse.